Vinos gallegos con denominación de origen
El cultivo de la vid tiene en Galicia una tradición de 2.000
años. Aquí se presentan todas las formas de cepas
posibles que crecen principalmente en los valles siguiendo el cauce
de los ríos y conforman un paisaje singular de enorme atractivo.
La vendimia se inicia normalmente en el mes de agosto y se prolonga
hasta octubre. Es una época de duro trabajo, pero revestido
de un ambiente festivo en el que son frecuentes los cantares y aturuxos
que van de una a otra viña. Los vinos gallegos suelen ser
jóvenes y con una graduación alcohólica comprendida
entre 11 y 13 grados. Los blancos se encuentran entre los más
premiados de España a nivel mundial, de una calidad extraordinaria.
Rías
Baixas
Su zona de producción se extiende por la
parte occidental de la provincia de Pontevedra y está compuesta
por cuatro subzonas: Val do Salnés, Condado de Tea, O Rosal
y Soutomaior. La variedad de vid fundamental y con más prestigio
es la Albariño, aunque existen otras autóctonas de
gran calidad, como Treixadura, Loureira, Caíño y Espadeiro.
Fundamentalmente se elaboran vinos blancos, la mayor parte Albariño
(monovarietales 100%). Exhiben un riquísimo mosaico de valores:
color amarillo paja con irisaciones doradas y verdes, intensos aromas
frutales y florales, graduación alcohólica media de
12°, equilibrada acidez y una juventud que, en este caso, se
torna virtud. El primer domingo de agosto se celebra la Fiesta del
Vino Albariño en Cambados (Pontevedra), una de las citas
gastronomicas más concurridas de Galicia. Declarada de Interés
Turístico Nacional.
Valdeorras
La zona de producción de esta Denominación
de Origen se extiende por gran parte de la cuenca de los ríos
Sil y Xares, en torno a las localidades de O Barco, A Rúa,
Vilamartín, O Bolo, Carballeda de Valdeorras, Larouco, Petín
y Rubiá, situadas en la parte oriental de la provincia de
Ourense. La variedad de vid más característica entre
las blancas es la de Godello, cuya uva proporciona vinos blancos
de fino aroma afrutado, color amarillo, dorado o pajizo, y buena
estructura en boca, con una graduación media de 12,5 grados.
Los tintos elaborados a partir de la variedad Mencía son
de intenso color púrpura y elegante aroma frutal, ligeros
y de buen equilibrio alcohol/acidez. Los vinos monovarietales, tanto
el Godello blanco como el Mencía tinto, sorprenden por su
gran calidad, plenos de matices, y se encuentran dentro de los grandes
vinos actuales.
O Ribeiro
Los vinos de O Ribeiro se asientan sobre una superficie
aproximada de 3.000 hectáreas, situadas en las laderas que
confluyen en los ríos Miño, Avia y Arnoia, ubicados
en la zona occidental de la provincia de Ourense. Los vinos de O
Ribeiro son jóvenes, moderadamente ácidos, ligeros
y gráciles, y con combinaciones de exquisitos aromas afrutados
y florales que casi siempre resultan sorprendentes. Cuando se elaboran
con variedades autóctonas (Treixadura, Torrontés,
Loureira, Albariño, Caíño, Brancellao, Sousón...)
poseen una acusada personalidad que los hace incomparables. En el
municipio ourensano de Ribadavia se celebra, desde hace un cuarto
de siglo, la Feria-Exposición de Exaltación del vino
de O Ribeiro que atrae, cada año, a miles de personas. Declarada
de Interés Turístico Nacional.
Ribeira Sacra
La producción de esta denominación
se extiende a lo largo de las riberas de los ríos Miño
y Sil, zona de paisajes singulares, de marcados desniveles propicios
para el cultivo de la vid, y tierras también llenas de historia
y monumentos románicos. Se diferencian cinco subzonas: Chantada,
Quiroga, Ribeiras do Miño, Amandi y Ribeira do Sil-Ourense.
Las variedades fundamentales son la señorial Mencía
y las delicadas Albariño y Godello. Se elaboran vinos aromáticos
de excelente calidad, predominantemente tintos.
Monterrei
La zona de producción de estos vinos se
corresponde con la del Valle de Monterrei ocupando terrenos de los
municipios de Verín, Monterrei, Oímbra y Castrelo
do Val, todos ellos en la parte suroriental de la provincia de Ourense,
en los límites con Portugal. Los viñedos se extienden
por las laderas de los montes y valles regados por el río
Támega y sus afluentes. Ocupan una extensión de 3.000
hectáreas en las que predominan las variedades blancas de
vid Verdello, Dona Branca, Monstruosa y Verdello Louro; y, entre
las tintas, Bastardo, Tinta Fina, Mencía y Arauxa. Los blancos
de O Val de Monterrei son ligeros, aromáticos, color amarillo
dorado o pajizo con una graduación alcohólica media
aproximada de 11 grados. Los tintos son de color púrpura,
agradable aroma frutal, ligeros, con buen equilibrio alcohol/acidez
y con un grado inferior a los blancos.
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